Herencia
y revolución

Siempre que me dicen que Sacyr es una empresa joven —35 años comparados con la edad de muchas empresas es poco—, pienso en todo lo que hemos vivido y me parece que esos años han dado para mucho. Como en la vida de las personas, tuvimos un nacimiento y un crecimiento intensos, y después de una crisis de identidad que es posible sufrir, ahora hemos llegado a la madurez. Convencido de que ha sido un éxito llegar a este punto, el reto ahora es mantenerse y mejorar. Como las obras y proyectos que se reflejan en esta publicación, las personas que formamos parte de Sacyr hemos tenido una evolución continua, siempre movidos por las ganas de hacer las cosas cada vez mejor.

Creo de verdad que el espíritu de Sacyr hoy es el mismo que el de noviembre de 1986, cuando apenas dábamos nuestros primeros pasos. Pasión por la excelencia, audacia para afrontar nuevos desafíos y colaboración y confianza total en los compañeros. En definitiva, el talento como forma de expresar una actividad empresarial y que se convierte también en seña personal. Ese talento nos ha permitido atravesar los momentos difíciles y ahora nos hará capaces de seguir consolidando nuestro modelo de perfil concesional, bajo riesgo, alta rentabilidad y máximo compromiso con todos nuestros grupos de interés.

Para los próximos 35 años visualizo una compañía enfocada exclusivamente en su modelo de negocio concesional, en la que las personas se pueden desarrollar y alcanzar su máximo potencial profesional y también personal, que cuida el medioambiente y el impacto social de sus proyectos y es transparente en los mercados y para sus accionistas.

Tienen ustedes en esta publicación recopilados algunos de nuestros proyectos más emblemáticos, algunos de los que sin duda han contribuido a forjar nuestro espíritu resistente y valiente a la vez. Empezando por José Manuel Loureda Mantiñán, nuestro primer maestro, muchas personas, sobre todo a pie de obra y de calle, han trabajado duro para que Sacyr llegue hasta la posición de madurez alcanzada hoy, con el reconocimiento de sus clientes e inversores. Ahora os toca a vosotros, los jóvenes que nos leéis, que, con los cambios e innovaciones que correspondan a los nuevos tiempos, hagáis perdurar este legado que sin duda es valioso. Para este proceso de mejora y transformación, que sepáis que tenéis todo mi apoyo y respaldo.

Esta publicación conmemorativa del 35º aniversario de Sacyr también es un reflejo de la compañía global, diversa y comprometida en la que nos hemos convertido. Una empresa que, a pesar de haber crecido mucho, está cerca de las personas que la conforman y a las que da servicio. Una empresa innovadora, que aflora y aplica todo su conocimiento interno y el que encuentra fuera para resolver los problemas de la sociedad del presente y del futuro desde un punto de vista sostenible y social. Una empresa muy distinta de aquella que nació en 1986, pero, sin duda, heredera directa del espíritu valiente y revolucionario que siempre nos ha caracterizado.

Manuel Manrique Cecilia

Presidente y Consejero Delegado de Sacyr

Manuel Manrique
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